San Pellegrino Fruit Beverages

NAVIDAD

 

Si se amontonan en la mesa familiar, o si honran a los visitantes con su aroma cautivador en grandes bandejas sobre el mantel, la magnífica abundancia de cítricos en época navideña son una visión realmente maravillosa.

 

Bajo los cielos grises del frío invierno, mandarinas, naranjas y clementinas son casi como esferas brillantes, repletas de recuerdos de cálidos y soleados días pasados.

 

LOS CÍTRICOS MARCAN EL COMIENZO DE LA TEMPORADA FESTIVA 

 

Una gran variedad de cítricos tiene su temporada durante los fríos meses invernales. Las fragantes flores de cítricos, la zagara, aparecen durante todo el año para muchas variedades, pero abundan especialmente en invierno.

 

Los cítricos pueden tardar hasta 12 meses en madurar en el árbol, y aunque tenemos cítricos disponibles durante todo el año en nuestras tiendas locales, la verdad es que están en su mejor jugoso punto durante los fríos meses invernales.

 

No es casualidad entonces que las clementinas y las mandarinas, en bandejas decorativas y grandes cestas estén presentes en cada hogar de Italia en Navidad, aunque casi nos olvidamos que un tiempo fueron un lujo fuera del alcance de la familia media.

 

LLEGAN SANTA CLAUS … Y LAS NARANJAS 

 

¿Nunca te despertaste la mañana de Navidad encontrándote como regalo un montón de naranjas, alegrándote como un niño? La historia de la Navidad y el origen de San Nicolás, que más tarde se convirtió en la figura que llamamos Santa Claus o Papá Noel, tiene una curiosa relación con las naranjas. 

 

La leyenda cuenta que San Nicolás, un obispo que había heredado una gran suma de dinero y vivió una vida dedicada a ayudar a los demás, había escuchado la historia de un padre que no podía casar a sus hermosas hijas porque era demasiado pobre.

Una noche, San Nicholas ató tres bolsas de oro y las tiró por la chimenea de la familia, donde cayeron en los calcetines de las hijas que estaban colgados para que se secaran al calor del fuego.

Huelga decir que la mañana siguiente las hijas encontraron la fortuna y la historia tuvo un final feliz.

Una teoría popular dice que esta historia evolucionó en la tradición de los calcetines colgados de la chimenea en Navidad, y que, en vez de oro, los padres empezaron a poner naranjas en los calcetines de los niños como deseo de buena suerte y salud.