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ARTE

 

En su larga historia los cítricos siempre han estado presentes en los acontecimientos importantes de la historia humana, desde las emigraciones hasta las conquistas, en el nacimiento y en el desarrollo de nuevas civilizaciones. Todas las características extraordinarias de los cítricos han sabido conquistar innumerables significados simbólicos, religiosos, civiles y filosóficos en que se ha basado la cultura humana.

Desde los albores de la civilización Occidental, los cítricos están presentes en los jardines y en las obras de arte a través de representaciones y simbolismos. Aunque no hay fuentes ciertas, parece que los cítricos estuvieran ya presentes en los míticos jardines colgantes de Babilonia.


También los antiguos griegos conocían estas plantas y la primera documentación escrita se remonta al IV siglo a.C., en la Historia de las plantas de Teofrasto, un escrito donde figuran los primeros usos de los cítricos. Los Romanos conocían los cítricos y cultivaban el cidro, pero al principio solo como planta ornamental. En algunas mezquitas de Estambul es posible apreciar hoy los mosaicos del arte paleocristiano donde figuran también naranjas y limones.

 

Pero es de los árabes el mérito de la asombrosa difusión de estos frutos, desde el siglo VII hasta el XI llevaron las plantas de naranjo amargo y de limón a todos los países que se asoman al Mediterráneo. La Cuenca de Oro de Palermo sigue siendo en la actualidad uno de los cultivos de naranja más complejos y emblemáticos de la agricultura árabe de toda la cuenca mediterránea.

Además que en los jardines de los ricos, los cítricos empiezan a asomarse, alrededor de los siglos XIV y XV, en los bodegones donde son grandes protagonistas. En esta corriente artística se representan cítricos maravillosos, a menudo también de especies y variedades muy insólitas.

También las corrientes impresionistas del siglo XIX presentan los cítricos como si se tratara de auténticos retratos humanos. ManetCèzanneMatisse y hasta Picasso han representado a los cítricos en toda su belleza y simplicidad, elementos distintivos de estos frutos extraordinarios que desde siempre acompañan al ser humano con perfumes, sabores e símbolos incomparables.